Situación · Estafa informática

Recibiste en tu cuenta un dinero que no esperabas y ahora te investigan

Lo llaman «mula bancaria». Es una de las acusaciones más frecuentes en delincuencia informática y también una de las que más margen de defensa tiene.

En una línea

Recibir en tu cuenta dinero procedente de un fraude no te convierte, por sí solo, en autor de nada. Lo que la acusación tiene que probar es qué sabías tú cuando lo recibiste y cuando lo moviste. El término que suele aparecer en el atestado es mula financiera.

Qué te ha pasado

La historia se repite con muy pocas variantes. Alguien te contactó por internet —una oferta de trabajo desde casa, un intermediario de pagos, una relación que empezó en una aplicación, un negocio que parecía razonable— y te pidió que recibieras una cantidad en tu cuenta y la reenviaras: por transferencia, por Bizum, en criptomoneda o sacándola en efectivo. Te dejaron quedarte una comisión. Todo parecía tener explicación.

Semanas o meses después llega una citación. Ese dinero salió de la cuenta de una persona a la que estafaron, y tu cuenta es el único punto identificable de toda la cadena. Quien organizó el fraude está fuera de alcance; tú no.

La sensación que describe casi todo el mundo que llega hasta aquí es la misma: saber que no has hecho nada y no entender por qué te están investigando a ti. Es una situación jurídicamente delicada, pero no es una situación perdida.

De qué se te puede acusar

Según cómo se plantee el asunto, la acusación puede ir por dos caminos muy distintos, y la diferencia entre uno y otro es enorme.

Si sostienen que lo sabías
Estafa informática (art. 249 del Código Penal), normalmente como cooperador. Exige dolo: que conocieras y quisieras participar en el fraude.
Si sostienen que debiste saberlo
Blanqueo de capitales por imprudencia grave (art. 301.3 del Código Penal). No exige que lo supieras, sino que hubieras debido advertirlo y no lo hicieras por una falta de cuidado grave.
Vía alternativa
Receptación (art. 298 del Código Penal), cuando se discute el aprovechamiento del efecto del delito.
Además
Casi siempre hay una reclamación de responsabilidad civil por el importe defraudado, que se dirige contra quien tenga patrimonio localizable. Es decir, contra ti.

Que el asunto se encauce por una vía o por otra no es un detalle técnico: cambia la pena, cambia lo que hay que probar y cambia toda la estrategia de defensa.

Qué se discute de verdad

El conocimiento

Es el centro de todo. La acusación construye el dolo a base de indicios: que la oferta era anormalmente ventajosa, que el dinero entraba y salía en horas, que hubo varias operaciones, que se usaron canales opacos, que había advertencias evidentes. La defensa trabaja exactamente sobre esos mismos indicios: qué te dijeron, qué documentación aparente te enseñaron, qué explicación tenía la operación desde tu punto de vista y qué margen real tenías para sospechar.

La frontera entre imprudencia grave y imprudencia leve

El art. 301.3 castiga la imprudencia grave. La imprudencia leve no es delito. Dónde se sitúa la línea depende de tu perfil, de tu experiencia, de la sofisticación del engaño y de las circunstancias personales en las que aceptaste. No es lo mismo un profesional del sector financiero que una persona en situación de necesidad respondiendo a una oferta de empleo.

Qué se pidió y qué se dejó de pedir

En muchos de estos procedimientos la instrucción se detiene en cuanto identifica al titular de la cuenta. Reclamar las conversaciones completas, los registros de acceso, la trazabilidad del dinero más allá de tu cuenta o los datos de quien te captó suele cambiar sustancialmente el relato.

Tu propia condición de perjudicado

En bastantes casos la persona que recibe el dinero también ha sido engañada, y en ocasiones ha perdido dinero propio. Acreditarlo no es un argumento sentimental: es un dato con relevancia jurídica directa sobre el dolo.

Qué hacer y qué no hacer

  • Conserva todo: conversaciones completas, anuncios, correos, contratos, capturas, perfiles. Sin recortar y sin editar.
  • Descarga los extractos bancarios del periodo antes de que caduque el acceso.
  • Anota cuanto antes lo que recuerdes, con fechas: la memoria se degrada rápido y los detalles importan.
  • Si tú también perdiste dinero o entregaste datos, dilo desde el primer momento.
  • Busca abogado antes de declarar, no después.

No

  • No borres conversaciones ni cierres cuentas. Se detecta, y se interpreta en tu contra.
  • No contactes con quien te captó para pedirle explicaciones o avisarle.
  • No declares sin haber visto las actuaciones, aunque estés convencido de que aclarándolo se arregla.
  • No devuelvas ni muevas dinero por tu cuenta antes de hablar con un abogado.
  • No firmes acuerdos ni reconocimientos con la entidad bancaria sin asesoramiento.

Preguntas que nos hacen siempre

Me han citado como investigado. ¿Significa que ya me han condenado a algo?

No. Ser investigado significa que el procedimiento se dirige contra ti para averiguar qué ocurrió, y te otorga derechos: a conocer los hechos, a acceder a las actuaciones, a no declarar y a defenderte con abogado. Muchos procedimientos que empiezan así terminan sin juicio.

Yo devolví el dinero en cuanto lo supe. ¿Eso me exculpa?

No exculpa automáticamente, pero es relevante: puede tener efecto sobre la responsabilidad civil y, según cómo y cuándo se produzca, puede valorarse como atenuante. Conviene que se haga bien y documentado, no de forma improvisada.

¿Y si la cuenta era mía pero la usó otra persona?

Es una situación distinta y se defiende de otra manera. Titularidad y autoría no son lo mismo, y quién ordenó cada operación es una cuestión de prueba, no una presunción.

¿Puedo ir a prisión?

Depende del tipo por el que se acuse, del importe, de tus antecedentes y del resultado del procedimiento. Es exactamente la pregunta que un abogado debe responderte mirando tu expediente, no una página web. Lo que sí puede decirse es que el desenlace no está escrito.

Me da vergüenza contarlo. ¿Van a juzgarme por haber picado?

No. Estos fraudes están diseñados por gente que se dedica a esto a tiempo completo y captan a personas de todos los perfiles. Lo único que necesitamos es que nos lo cuentes completo y sin adornos: cuanto antes lo hagas, más margen hay.

Primer paso

Cuéntanoslo antes de declarar

La primera conversación sirve para saber dónde estás y qué margen real hay. Sin compromiso y con franqueza. También puedes ver las otras nueve situaciones. Sedes en Sevilla, Madrid y Málaga.