En este post te voy a explicar por qué no deberías contratar a un abogado penalista, ni a otros abogados que tampoco te resulten útiles en un momento tan delicado como cuando te acusan de un delito. A continuación voy a darte 4 consejos que te resultarán útiles para no contratar a cualquier abogado (¡ni siquiera a nosotros!) y sólo contratar al que mejor se adapta a tus necesidades.

Pero antes piensa una cosa…Te pones a buscar en Internet y todas las webs de abogados suelen tener una cosa en común…¡Parece que ninguno tiene abuela! ¿Esto es lo que se suele decir cuando alguien habla de sí mismo y parece que no tiene defectos ¿Verdad? Pues eso…¡Parece que los abogados no tenemos abuela!

Si no me crees haz una prueba… Métete en Internet y busca 4 ó 5 webs de abogados y dime si la mayoría no dicen en algún momento que son honestos, justos, transparentes, que tienen éxito, prestigiosos, no se cuantos años de experiencia,… Bla, bla, bla…! (Seguramente si Homer Simpson estuviera leyendo las webs de los despachos diría algo así como “Me aburro!”).

A simple vista todos los despachos son, sencillamente, perfectos ¿Verdad? Pues, siendo honestos, te voy a contar un secreto… Nosotros no lo somos.

A continuación, te daré los cuatro consejos que debes tener en cuenta para no contratarnos, ni a nosotros, ni a otros despachos. Solo para que contrates al que mejor se adapte a tus necesidades:

1) Desconfía. No te creas todo lo que te decimos:

Si vienes a nuestro despacho, o a cualquier otro, y solo te contamos en unas circunstancias tan difíciles como las tuyas, lo estupendos y prestigiosos que somos, no te fíes. No vale simplemente con la palabra para demostrar si podemos ser los abogados que buscas.

Comprueba si el abogado te oye (como cuando oyes cantar, o cuando nos regañan y desconectamos, o como cuando oímos el ruido de un coche o un semáforo cuando se pone en verde…) o si te escucha atentamente, sabiendo realmente cuál es tu problema y cuál es tu verdadera inquietud.

Te pongo un ejemplo: A veces algunos clientes vienen porque los acusan de un delito y quieren resolverlo, claro está, pero lo que realmente les preocupa es pensar en lo que puedan pasarles a ellos si los meten en la cárcel y de qué van a vivir sus familias si al final pasa lo peor.

Si el abogado no tiene en cuenta tus inquietudes (incluso las que no le cuentes…incluso aquellas de las que ni siquiera seas consciente) no podrá darte la mejor solución.

2) Claridad, claridad, claridad. Una sola oportunidad. Compara:

No sé a ti pero cuando voy a contratar cualquier servicio y veo que no paran de darme largas o de no ser lo suficientemente claros yo no tengo contemplaciones. Sólo les doy una oportunidad.

Y si se trata de un producto o algún servicio donde hay mucha competencia, trato de comparar para quedarme al final con el que me resulte más adecuado.

¿Te imaginas yendo a comprar un móvil nuevo y que te digan esto?:

– (Tú): «El móvil es estupendo. Tiene todo lo que necesito. ¿Cuánto cuesta?»

– (Vendedor): “Fantástico! Lléveselo sin problema. No sé preocupe por el precio. Lléveselo y más adelante, cuando lleve unos meses usándolo, ya vamos viendo lo del precio…”

Un poco surrealista ¿Verdad? Por sorprendente que te parezca, esto mismo pasa mucho en el mundo de los abogados.

Te pongo otro ejemplo. Este es tan cierto como que me pasó en mi casa hace un tiempo:

– (Tú): «Hola. Llamo porque se me ha roto el termo y necesito repararlo. Desde hace unos días no sale agua caliente ¿Podría decirme qué pueden hacerle y cuándo pueden venir a mirarlo?»

– (Fontanero): «Hombre, así visto es difícil. Podemos llamarle en unos días y, en ese momento decirle cuando nos pasamos. Allí mismo, sobre la marcha, ya le comentamos. No se preocupe» (Cuando me dicen que no me preocupe, normalmente, me echo a temblar…)

– (Tú): «¿Y el precio?»

– (Fontanero): «Bueno, usted nos paga la primera visita y allí mismo le comentamos el precio de la reparación.»

– (Tú): «Vale, espero sus noticias. Adiós.

Pese a que no sentí que fueran claros conmigo, esperé durante dos días a que alguien me devolviera la llamada, duchándome con el agua congelada. Después de dos días muriéndome de frío no aguanté más y llamé a otro fontanero. Si hubiera esperado a que me devolvieran la llamada, llevaría meses congelado… Nunca me llamaron!

Con estos dos ejemplos, y volviendo a lo que nos interesa, quiero recordarte que somos muchos los abogados que hay a tu disposición. Si nosotros, o cualquier otro abogado, no somos clarísimos contigo desde el primer día en que te sientes con nosotros, olvídate y busca a otro. Incluso contempla varias opciones para que puedas comparar cuál es la adecuada.

Ya te he dicho que nosotros no somos maravillosos ni perfectos. Ni lo vamos a ser nunca. Ahora sí… lo que sí te digo es que, cuando se sientan nuestros clientes con nosotros por primera vez, miramos a nuestros clientes a los ojos y les decimos dos cosas: Que vamos a trabajar con él codo con codo y que vamos a implicarnos en su asunto de verdad. Por si te puede servir de referencia en tu búsqueda de tu abogado perfecto (incluso aunque nosotros no lo seamos), en nuestro despacho hacemos lo siguiente:

  1. Escuchar a la persona de verdad y procurar entender, tanto el problema legal con el que viene, como sus inquietudes, para poder darle las pautas que más le interesan.
  2. Le explicamos qué hemos hecho en casos como el suyo para resolverlos de la forma más adecuada.
  3. Le damos algunas pautas generales que le van a ayudar a resolver el caso de la mejor forma (incluso aunque finalmente opten por otros abogados).
  4. Y le explicamos qué vamos a hacer en su caso en concreto y lo ponemos por escrito.

3) Presupuesto para antes de ayer:

Quizás para antes de ayer es un poco exagerado, pero sí es fundamental que el presupuesto esté en el momento en que te sientas con el abogado. También quizás pequemos de pesados pero, aunque esto ya lo hemos dicho en otros post, debes tenerlo muy en cuenta.

El presupuesto te lo deben de dar en el primer momento, antes de hacer nada o te podrías encontrar, además de con el problema con el que llegas al despacho, con otro problema añadido… El de pagar al abogado cuando no puedes (o quieres) asumirlo.

Si volvemos al ejemplo del teléfono móvil pregúntate…¿Te lo comprarías sin saber el precio? Pues eso…Yo jamás escogería a un abogado que necesito para un tema importantísimo que no me dijera, desde el mismo instante en que se sienta conmigo por primera vez, qué es lo que me va a costar y si hay algún gasto a parte, además de sus honorarios.

4) ¿Qué te inspira? ¿Confianza?

El último de nuestros consejos es absolutamente subjetivo pero igual de valioso…¿Siente que el abogado va a contar contigo a la hora de tomar las decisiones importantes y que va a trabajar contigo en equipo? ¿Qué te inspira?

Una de las cosas que solemos decir a nuestros clientes, la primera vez que nos vemos, es que tengan en cuenta que, hasta ese momento, lo único que le hemos vendido es humo! No hemos hecho nada por ellos, solo darle algunas pautas y consejos.

Esto es normal teniendo en cuenta que bastantes de ellos, hasta ese momento, no nos conocían en persona por lo que, lo que están haciendo, es un ejercicio de confianza en alguien que no conocen para resolver un tema de lo que puede depender su vida y su futuro y el de su familia… ¿Es fuerte verdad?

Teniendo en cuenta todo esto, para tomar una decisión, debes de apoyarte en cuestiones como las opiniones de otras personas por ejemplo, para tomar una decisión pero, en última instancia, debes de preguntarte… ¿Qué es lo que me inspira el abogado? Si la respuesta no es clara y positiva, no lo pienses…busca a otro.

¿Te han resultados útiles nuestros consejos? Recuerda que nos tienes a tu disposición para aclararte cualquier duda y, por último, ten esto en cuenta:

No nos contrates…(si no cumplimos con todo lo que decimos!) 😉

Suerte!